La provincia de Guayas enfrenta una paradoja ambiental: si bien se ha logrado reducir la cantidad total de incendios forestales registrados, la magnitud del daño ha crecido exponencialmente. Entre enero y julio de este año, la superficie consumida por el fuego en la región alcanzó las 395,82 hectáreas, una cifra casi tres veces superior a las 104,96 hectáreas registradas en el mismo periodo de 2025, según datos oficiales difundidos recientemente.
Este incremento en la extensión territorial afectada pone en evidencia un patrón claro: el 98% de estos incendios tienen relación directa con la actividad humana. La reducción en el número de focos no ha traducido necesariamente en una menor destrucción del ecosistema, lo que sugiere que los incendios restantes son de mayor proporción o dificultad para ser controlados inicialmente.
Para las autoridades locales y la comunidad guayasense, estos datos refuerzan la necesidad de priorizar la fiscalización y la educación ciudadana. La responsabilidad en el manejo del fuego, ya sea en zonas rurales periurbanas o áreas verdes, se convierte en un imperativo para proteger tanto la biodiversidad como la seguridad pública de la provincia.